Sin duda, el género de acción, ya fuera en el cine o el videoclub, fue el rey indiscutible de los años 80. Explosiones, tiroteos, peleas y persecuciones eran lo más de los más. Allí estaban los reyes, Stallone y Arnie repartiéndose la gloria a base de titulazos que nos marcaron para siempre. Además comenzaban dentro del género, gente como Mel Gibson o un actor televisivo que dió el salto a la gran pantalla, de nombre Bruce Willis.

Por supuesto los artistas marciales también tenían su terreno, como el sempiterno Chuck Norris o la llegada de un espigado Steven Seagal (si amigos, en los 80, el protagonista de Alerta Maxima era delgado). Por supuesto, nuestro protagonista de hoy, Jean-Claude Van Damme.

 

 

El belga, había participado en pequeñas apariciones como extra en cintas de la Cannon, como Desaparecido en combate o Breakdance (inolvidable las pintas con las que aparece bailando). Sin olvidarnos de su famosa participación en Depredador, como el monstruo del título y como todo sabemos, abandonó el proyecto a mitad de rodaje, siendo sustituido por Kevin Peter Hall.

Aunque fue el villano en Retroceder nunca, rendirse jamás (un expoliation de Karate Kid), le llegó su primera oportunidad con Contacto sangriento de la mano de la citada Cannon en el 88. Al año siguiente vuelve a participar en otro proyecto de la famosa productora de Menahen Golan y Yoram  Globus, Cyborg del incombustible Albert Pyun. Pero ese mismo año, interpretó a Kurt Sloane, en Kickboxer.

A partir de una idea suya, junto al director Mark DiSalle (que luego trabajó con Jeff Speakman en Arma Perfecta) se gestó una historia de violencia, artes marciales y venganza. Los hermanos Eric y Kurt Sloane viajan a Tailandia para aprovechar el éxito del primero dentro de las artes marciales y hacerse un nombre dentro del mundillo. Insensatamente se le ocurre pelearse contra el temible Tong Po (Michel Quissi), el cual no solo lo vence sino que lo deja invalido. Kurt por esos avatares del destino da con un maestro de Muay Thai, Xian Chow (Dennis Chan). Este le pondrá las pilas, en cuanto a repartir galletas con estilo, además nuestro héroe tendrá tiempo de coquetear con la sobrina de su mentor.

Y dejamos el amor y los entrenamientos para la venganza. Kurt se pelea contra Tong Po, pero todo los fans recordaran, la mítica pelea en la que ambos oponentes envuelven sus manos en cuerda de cáñamo, cubren la cuerda con resina y después, sumergen las manos en vidrio roto para que sus puños se conviertan en armas mortales.

El filme fue todo un éxito (costó 1,5 millones de dólares recaudando casi 15), aunque la crítica no la vió con buenos ojos. Entre otras lindezas, decían que se trataba de una copia de The Karate Kid con algo de Rocky, mientras que de Van Damme lo comparaban como un mal intento de Schwarzenegger. Aun así, el filme ayudó a consolidar el estatus de estrella en el cine de acción.

Secuelas que van y vienen

Por supuesto con semejante resultado, tuvimos secuelas. Pero para sorpresa de todos, Van Damme no participó en ellas. En 1991, llega la primera, con el título de Kickboxer II: La venganza. En ella el protagonista es David Sloan, el hermano menor de Kurt. Regresan tanto el maestro Xian y Tong Po, éste de nuevo como el villano y asesino de los hermanos de David. Ya nos podemos imaginar por donde van los tiros de esta entrega.

En el reparto aparecía gente tan dispar como o uno de esos actores que casi siempre interpretaban a un villano como Cary-Hiroyuki Tagawa (Sol Naciente, Mortal Kombat). El filme lo dirigió el director de Cyborg, Albert Pyun mientras que el libreto corrió a cargo de David S. Goyer. El más cinéfilo se sorprenderá al saber que el guionista de los últimos filmes de Batman o de Blade, escribía su segunda trabajo tras debutar con Libertad para morir (con Van Damme de nuevo de protagonista).

Aunque la cinta tuvo un estreno minoritario en cines, fueron nuestros adorados videoclubs donde los amantes de las artes marciales, reclamaron este título y pedían más. En el 92, año de las famosas olimpiadas de Barcelona y de la Expo de Sevilla, llegaría una nueva entrega de nuevo con Sasha Mitchell. Bajo el título de Kickboxer III: El arte de la guerra, donde nuestro Sloan favorito viajaba  hasta Brasil para nueva aventuras.

Dos años después, tuvimos una cuarta entrega, con el subtítulo de El agresor, de nuevo con Pyun en la dirección. En ella regresaba el personaje de Tong Po (pero no Michel Quissi, que fue sustituido por Kamel Krifa bajo capas de maquillaje) y nuestro protagonista tenía que rescatar a su esposa de un malvado traficante de drogas en México. Que decir tienen que estas producciones era más modestas y que la repercusión que tuvieron fueron casi prácticamente inexistente.

En 1995, en un intento por aprovechar el tirón de la saga, Kickboxer V: Revancha, con Mark Dacascos. La cinta no tenía nada que ver con algún miembro de la familia Sloan (de hecho se menciona que David es asesinado), contó con el protagonista de Crying Freeman intentando buscar su trocito de parcela dentro de los héroes del género.

 

El regreso de la Vaina Loca

 

Tras este filme parecía que la saga de Kickboxer llegaba a su fin. Pero Internet, popularizó la película original, gracias a ese vídeo que se hizo viral, de la escena donde Van Damme aparecía bailando a la que se le añadió la canción de Una Vaina Loca. El clip se convirtió en unos de los favoritos de los internautas:

Llego el 2016, en una época repleta de secuelas, precuelas y grandes sagas. Por supuesto los grandes estudios de Hollywood seguían en su búsqueda del dinero fácil y una de las grandes ideas desde que el cine es cine, son los remakes.

En pleno siglo XXI, la idea de hacer una nueva versión de la cinta original era para nada descabellada. Para ello se contó con un reparto de rostros conocidos. Por allí teníamos a Dave Baustista (luchador de wrestler reconvertido en actor gracias a títulos como Guardianes de la Galaxia o Blade Runner 2049), Gina Carano (luchadora de MMA, que ya hizo sus pinitos en filmes como Deadpool o la sexta entrega de A todo gas), Darren Shahlavi (en la que sería su última película antes de fallecer), y por supuesto Van Damme. El belga también se apuntó al proyecto no solo para actuar sino participar como productor. El papel del nuevo Kurt Sloan había recaído en el debutante Alain Moussi, actor de origen gabones, que ya había participado en varios filmes como especialista como Pacific RIM o Warcraft.

La historia de Kickboxer: Venganza, no se diferencia mucho de la original del 88. Los hermanos Sloan viajan a Tailandia, donde el mayor de ellos en esta ocasión moría a manos de Tong Po (Batista con un peinado imposible).

 

Kurt aprendía artes marciales de la mano de Durand (Van Damme siempre ataviado con su sombrero y gafas del sol) y por supuesto se enfrentaba al asesino de su hermano al mismo estilo que en la original. Además el filme contiene varios guiños a la original, para contentar a los fans de la original, incluido una escena de baile.

La cinta a pesar que no llegó a los cines, funcionó bien en el mercado doméstico. La nueva versión tenía un tono más violento y adulto. Contó con más acción y desde un principio los productores confiaron en la labor del otrora actor John Stockwell (Christine, Top Gun) para planear una secuela que nos llega ahora en estreno directo al mercado doméstico.

 

Dando patadas y codazos en territorio desconocido

 

Un años después de los sucesos de la anterior, Kurt Sloan es secuestrado y lo obligan a regresar a Tailandia. Allí descubre que ha sido encerrado en una prisión porque quieren que se enfrente a Mongkut. Si lo vence será libre y obtendrá dos millones de dólares. Esta es la premisa de Kickboxer: Contraataque.

 

Con semejante argumento, parece que no nos vamos a encontrar nada nuevo. Dimitri Logothetis escribe y dirige (fue el guionista de la anterior) este filme en el que al menos, el espectador espera una buena ración de peleas bien coreografiadas. Por supuesto regresa Moussi, Van Damme (of course) pero además tenemos un plantel de rostros cuanto menos curiosos, empezando por “el Highlander” Chistropher Lambert, Mike Tyson (el ex-campeón de boxeo le esta cogiendo el gusto al cine tras sus apariciones en Resacon en Las Vegas) y Hafþór Júlíus Björnsson, el actor islandés conocido por su papel de la montaña en Juego de tronos.

Pero las patadas, codazos y puñetazos no terminan aquí, porque ya esta anunciada (y en preproducción) una tercera entrega con el título de Kickboxer: Armageddon.

By Agustín Lara (Amigos del Cine/ Adicine)

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