Philip K. Dick, un autor con muchas ovejas electr贸nicas en su cabeza

Para entender mejor a Philip K. Dick hay que hacer un ejercicio de abstracci贸n temporal e imaginar por un momento que estamos en el Estados Unidos de los a帽os 50, un pa铆s en que la censura moral imperante se carg贸 la edad de oro del c贸mic y el ambiente oscuro y misterioso que lo rodeaba, provocando que al d煤o de Batman y Robin, con una relaci贸n 铆ntima sospechosa entre dos hombres, se le a帽adieran personajes femeninos disfrazados de murci茅lago hasta conformar una t铆pica familia media americana, arquetipo al que ten铆an que ajustarse todas las creaciones cinematogr谩ficas, televisivas o literarias. Una etapa en la que la caza de brujas se extendi贸 por Hollywood, y el miedo a las infiltraciones sovi茅ticas desatado por el senador Joseph McCarthy provoc贸 que las falsas denuncias y las acusaciones infundadas construyeran numerosas listas de supuestos comunistas entre los que se encontraban nombres como los de Bertold Brecht, Arthur Miller, Humphrey Bogart, Katharine Hepburn, Kirk Douglas, Gene Kelly, Orson Welles o Frank Sinatra.

En ese ambiente tan restrictivo y tan poco propicio para la creaci贸n comienza a escribir su obra PKD, una obra que no alcanzar谩 su total reconocimiento hasta muchos a帽os m谩s tarde, gracias al cine y que hoy d铆a sigue siendo plenamente vigente, manteniendo su influencia a煤n 50 a帽os despu茅s de haber sido escrita.

A pesar de haber sido premiadas algunas de sus novelas, como cuando El hombre en el castillo gan贸 en 1963 el Premio Hugo, PKD desarroll贸 la mayor parte de su carrera como escritor casi en la pobreza, reconocido como un genio en el mundillo de la ciencia ficci贸n pero pasando por un desconocido para el resto del mundo literario, por lo que su actividad se circunscrib铆a a editoriales especializadas que pagaban poco. El resultado de la presi贸n por escribir para llegar a final de mes le llev贸 a consumir anfetaminas durante a帽os para dormir menos y redactar m谩s p谩ginas al d铆a. Como resultado de aquellos abusos, mezclados con su inestabilidad mental, el autor sufr铆a cuadros psic贸ticos en los que mezclaba visiones metaf铆sicas y el convencimiento de estar viviendo simult谩neamente en dos realidades paralelas: una como Philip K. Dick, y otra como un cristiano sometido a persecuci贸n en el Imperio Romano. Si el autor era el maestro de los universos paralelos, de los giros inesperados en los que el protagonista descubre que no es lo que cree ser, es porque el propio PKD ten铆a esas mismas sensaciones en su d铆a a d铆a. 隆Cu谩nta raz贸n hay detr谩s de la frase que nos dice que la literatura se construye con el material que nos da la vida!

En realidad las extra帽as circunstancias que rodearon al escritor fueron muchas y variadas: tuvo una hermana melliza, ambos nacieron prematuros y su hermana falleci贸 al poco tiempo de nacer, por lo que el escritor pas贸 su vida obsesionado con su recuerdo y la imagen de c贸mo ser铆a ella de haber seguido viva; le tomaban por un paranoico al insistir que le estaba persiguiendo la polic铆a, y tiempo m谩s tarde se comprob贸 que efectivamente el FBI le vigilaba por sus ideas izquierdista, lo cual acentu贸 la sensaci贸n de que sus paranoias ten铆an base real; escuchando la canci贸n Strawberry fields forever, le vino la imagen de que su hijo ten铆a una hernia inguinal derecha estrangulada, aunque los chequeos rutinarios del beb茅 no descubrieron nada, Dick insisti贸 en que se le efectuasen m谩s pruebas con las que los m茅dicos descubrieron la hernia, que le habr铆a matado de no haberse operado r谩pidamente.

 

El punto culminante de estas casualidades (o demencias, seg煤n como se mire), se desencadenan al acudir un d铆a al dentista y recibir una anestesia: Philip K. Dick vio en ese instante que una enfermera llevaba un colgante en forma de pez (primer s铆mbolo identificativo de los cristianos, anterior incluso a la cruz) que el escritor percibi贸 rodeado de
un halo sobrenatural e interpret贸 inmediatamente como una se帽al divina. A partir de ah铆, asegur贸 ser capaz de experimentar episodios su antigua vida como cristiano primitivo, visualizando escenas completas de la 茅poca romana. No resulta dif铆cil encontrar aqu铆 la inspiraci贸n para su relato 鈥淧odemos recordarlo por usted al por mayor鈥, germen de la posterior pel铆cula Desaf铆o total.

Philip K. Dick no escribi贸 el gui贸n de Matrix, pero estaba convencido de que estar viviendo en un mundo parecido a Matrix, controlado desde la 贸rbita terrestre por una especie de sat茅lite alien铆gena, en el que un dios imperfecto (llamado V.A.L.I.S.) reg铆a el mundo seg煤n su nada bondadoso capricho. A la vez so帽aba que un art铆culo de la revista Astounding Magazine, llamado 鈥淓l Imperio nunca cay贸鈥, encerraba todos los secretos del universo, pero nunca consegu铆a encontrar esa revista en su sue帽o a pesar de que el mont贸n en el que la buscaba era cada vez m谩s peque帽o, nunca llegaba a la 煤ltima. Finalmente, Dick lleg贸 a tener miedo de que descubrir la revista lo volviese loco.

PKD escribi贸 36 novelas y 121 relatos cortos, pero toda su obra parte de la premisa b谩sica de que no puede haber una 煤nica realidad objetiva, todo es una cuesti贸n de percepci贸n, y su trabajo le serv铆a tambi茅n como terapia para comprender mejor lo que le estaba ocurriendo, cuestionando su propia cordura y su percepci贸n de la realidad. Incluso expurg贸 tantos pensamientos como pudo en un diario, la Ex茅gesis, escrito en sus 煤ltimos a帽os de vida y en donde reflejaba, ya sin tomar anfetaminas abandonadas en 1970, el confuso estado de su mente y su lucha por distinguir la realidad del delirio.

En su obra aparecen mundos ficticios poblados por personas normales y corrientes, en lugar de elites gal谩cticas. No hay una construcci贸n de una realidad consistente, con reglas pr贸ximas a las de un ensayo cient铆fico como nos ofrecen habitualmente Isaac Asimov y otros autores cl谩sicos de la ciencia ficci贸n. PKD se aleja del canon, el mundo en el que viven los personajes de sus obras en s贸lo un marco que se apunta pero no se desarrolla, un decorado que acompa帽a las extra帽as peripecias donde nada es como parece a primera vista con una realidad que cambia constantemente, tanto para el lector como para los propios protagonistas.

Merece la pena acercarse a la obra de Philip K. Dick, conocer el material del que se han inspirado directamente pel铆culas como Blade Runner, Desaf铆o Total, Asesinos cibern茅ticos, Minority Report o la reciente serie de televisi贸n producida por Amazon, El hombre en el Castillo. Obras que tambi茅n han inspirado, al menos, pel铆culas como Matrix, Terminator, Inception, El show de Truman, El extra帽o caso de Benjamin Button, Memento y tantas otras. Obras que seguir谩n dando que hablar en el futuro, porque sus derechos actualmente son propiedad de The Halcyon Company, gestora tambi茅n de la saga Terminator, y queda mucho material a煤n por llevar al cine y a la televisi贸n. Obras que fueron escritas en su mayor parte hace m谩s de 50 a帽os, fruto del delirio y de los estupefacientes, y que siguen cautivando en la actualidad. 驴No hay que estar un poco loco para ser un genio? 驴Qui茅n somos usted y yo para juzgarlo?

Art铆culo escrito por Pedro Pablo Uceda Carrillo

Ver m谩s informaci贸n en

http://www.jotdown.es/2011/06/%C2%BFsuenan-los-escritores-con-dioses-malvados/

http://www.jotdown.es/2014/09/blade-runner-y-que-es-lo-que-nos-hace-humanos/

http://www.adicine.com/philip-k-dick-el-hombre-sintetico/

http://www.adicine.com/philip-k-dick-el-hombre-sintetico-2/

https://es.wikipedia.org/wiki/Philip_K._Dick