Aunque parezca ya algo del pasado o de unas generaciones anteriores, nuestras creencias  están muy alejadas de la cambiante y reformada actualidad. En un momento donde la tecnología, plataformas digitales de video a demanda, la piratería y los multicines se imponen, todavía quedan sitios donde celebrar el ritual tan famoso que se practicaba allá por los años 80 y buena parte de los 90, y que tan conocidamente se nombraba como “Alquilar una peli en el videoclub del barrio”.  No, no os sorprendáis , esto se sigue haciendo, “La Vida Moderna también es estar atrapado en el videoclub, el resultado será en formato BluRay o DVD en vez de VHS o BETA, pero la sensación os aseguro que será exactamente igual de placentera porque hay cosas que no cambian, solo hay que saber buscarlas.

Para aquellos que seáis nuevos, sabemos que no tenéis ni idea de lo que es alquilar una película en un videoclub, pero vamos a intentar explicarlo. ¿Recuerdas aquella ocasión que le regalaste por primera vez un móvil a tu padre y le enseñaste a usar el Whatsapp? Se flipó tanto que enseguida empezó a contactar con sus amigos, a mandar y recibir mensajes y videos chorras de gatitos y perritos y a enseñarlos a todo el mundo. Alarmantemente hoy en día pertenece a ese grupo de zombis adictos al wasapeo llegando incluso a buscar los rincones de las cafeterías donde hay un mínima raya de Wifi, ¡ya no le basta con su dosis habitual! ¿Y recuerdas esa sensación que produces cada vez que anuncian el estreno de la nueva temporada de tu serie favorita? Pues te aseguramos que la sensación de entrar en un videoclub y dejarte invadir por él, descubriendo o redescubriendo continuamente nuevos títulos de películas hasta el momento en el que las horas se convierten en minutos y estas totalmente atrapado en el videoclub, es una sensación mucho más orgásmica que cualquiera de las que te hemos citado.

En la intervención de Ignatius Farray en este nuevo episodio de nuestro programa radiofónico/podcast especial “Atrapados en el videoclub Ficciones Malasaña”, nos denominaba como románticos del videoclub, bueno eso aparte de vendedores de productos pornográficos y eróticos, pero eso mejor lo escucháis vosotros. Retomando, Ignatius nos tachaba de románticos, por emprender una cruzada desde hace ya unos cuantos episodios, que nos va llevando por distintos videoclubs de la geografía española solo con el fin de realizar en cada uno de ellos, un programa en directo que transmita a todos los oyentes el cáliz de una cultura filmográfica que se guarda en estanterías de auténticos templos en extinción.

Este nuevo episodio nos hizo parar justo en el centro de España, en videoclub Ficciones Malasaña, donde su videoclubsera Marcia, sigue formando grupo de una fuerte resistencia que se ha puesto las pilas para evitar que estos sitios desaparezcan. Si os enchufáis en los auriculares este programa, podréis oírnos no solo recomendando grandes títulos y charlando de cine, si no que también repasando el contenido del hilo de almas que han pasado y parado entre sus paredes con distintas ilusiones y distintos resultados. Los videoclubs no solo son sitios para llevarte películas, son lugares donde confluyen en una misma cinta y momento cientos de vidas particulares. Así pasó, así pasará y así hemos intentando contarlo en este programa bajo la dirección y presentación de Juan Pablo Videoclubsero y con la compañía y participación de Marcia, el genial Ignatius Farray, los cineastas David Santa María y Rodrigo Marini, y los Remakers Salomé Lendínez, Pedro Javier Mora y Nicolás alias Magnetadas.

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